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Qué preguntar antes de contratar un desarrollo de software

Teclado mecánico visto de cerca, con las teclas desgastadas por el uso.

Contratar software a medida da vértigo cuando no eres técnico: te dan un precio, un plazo y una lista de palabras que no significan nada concreto. Estas siete preguntas ordenan la conversación y sirven igual para nosotros que para cualquier otro proveedor.

1. Qué pasa si nos dejamos de hablar

La pregunta incómoda, y la primera que conviene hacer. Si mañana cambias de proveedor, necesitas saber que te quedas con el código, la base de datos y los accesos. Que otro equipo pueda coger el trabajo y seguir.

Respuesta que debería hacerte desconfiar: cualquier variante de "eso no suele hacer falta". Pídelo por escrito en el contrato.

2. Quién va a estar en el proyecto de verdad

En quién te presenta la propuesta y quién escribe el código a veces hay mucha distancia. Pregunta cuántas personas van a tocar tu proyecto y si vas a hablar con quien lo construye o con un intermediario.

3. Cómo se calcula el precio y qué lo mueve

Un presupuesto cerrado sin margen para cambios suena tranquilizador y casi nunca sobrevive al primer mes, porque los requisitos se afinan mientras se trabaja. Lo importante no es que el precio sea fijo, es entender qué cosas lo cambian y cuánto.

Pregunta también qué pasa si a mitad de proyecto te das cuenta de que hace falta algo que no estaba previsto. La respuesta te dice cómo va a ser trabajar con esa gente.

4. Qué me toca hacer a mí

Ningún desarrollo sale bien si por tu parte no hay nadie decidiendo. Pregunta cuántas horas de tu equipo va a necesitar el proyecto, en qué momentos y para qué: validar pantallas, aportar datos reales, probar. Un proveedor que dice que no necesita nada de ti está prometiendo algo que no puede cumplir.

"Si nadie de tu lado tiene tiempo para decidir, el proyecto se retrasa por tu parte, no por la del proveedor."

5. Qué incluye el mantenimiento y qué no

El software no se entrega y se acaba. Los sistemas con los que se conecta cambian, la ley cambia y aparecen fallos. Pregunta qué se considera un fallo cubierto, qué se considera mejora aparte, cuánto cuesta el mantenimiento al año y en cuánto tiempo se atiende una incidencia que te tiene parado.

6. Dónde van a estar los datos y quién responde por ellos

Si el programa va a manejar datos de personas (clientes, empleados, beneficiarios), esto no es un detalle técnico: es responsabilidad tuya ante la ley. Pregunta en qué país están los servidores, quién tiene acceso, si hay copias de seguridad y con qué frecuencia se comprueba que esas copias se pueden restaurar de verdad.

Y pide el contrato de encargado del tratamiento. Es obligatorio cuando un proveedor trata datos personales por ti, y que te lo ofrezcan sin tener que pedirlo es buena señal.

7. Enséñame algo parecido que hayáis hecho

No una lista de logotipos de clientes. Algo concreto: qué problema tenía alguien, qué se construyó y qué cambió después. Si no pueden contarlo por confidencialidad, que te expliquen el planteamiento sin nombres. Lo que no debería pasar es que no sepan explicar el resultado.

Una señal que vale más que las siete preguntas

Fíjate en si en algún momento te dicen que algo no te conviene. Un proveedor que a todo dice sí te va a construir todo lo que pidas, incluido lo que no necesitas. El que te dice "esto no te compensa, empieza por lo otro" está pensando en tu problema, y eso es lo que quieres.

Herón Construye

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